domingo, 26 de abril de 2015

El cardenal Stella pide al clero cubano que mantenga 'caliente el corazón'

El prefecto visita el oriente de la isla

Santiago de Cuba, 26 de abril de 2015 (Zenit.org) Araceli Cantero Guibert | 1 hit

El sacerdocio, el Papa, los obispos y su propio cariño hacia por la Iglesia en Cuba fueron los temas del cardenal Beniamino Stella durante su recorrido, el 23 y 24 de abril por el oriente cubano, con encuentros en El Santuario de El Cobre, en Santiago de Cuba y en Bayamo.

A su paso por Las Tunas, que es parte de la diócesis de Holguín, el cardenal visitó el área de terreno que cuenta ya con la aprobación de las autoridades para construir un templo de mayores dimensiones que el actual de San Jerónimo.

A los católicos cubanos que llenaban la Catedral de Santiago de Cuba, el prefecto de la Congregación del Clero les pidió que cuiden a sus sacerdotes, que recen por ellos y que oren por las vocaciones. “Aquí hay sacerdotes ancianos, ¿quién les va a reemplazar?" preguntó. “No sé si se preocupan por lo que será de sus comunidades el día de mañana”, les dijo durante la Eucaristía que presidió con los cuatro obispos de la Provincia Eclesiástica.

A los sacerdotes que acudieron a la Casa de Retiros, junto al Santuario de El Cobre, les felicitó por haber sido “ejemplo para el pueblo cubano y para los laicos, ejemplo de sacrificio, de atención al Papa y a la Iglesia y de comunión con los obispos. Algo único”.

Dejando a un lado el texto que había preparado, el prefecto de la Congregación del Clero decidió “hablarles desde el corazón”.

Reconoció que sus seis años en Cuba hasta 1999 como nuncio, habían sido “una parte fundamental en mi vida de sacerdote y sobre todo de obispo” y que “nunca he dejado de pensar en este país, en esta Iglesia. Los obispos me han acompañado estos años, conozco bien a todos”. El breve encuentro fue en la capilla en la que en 2012 había orado Benedicto XVI. “Aprendí muchas cosas, me encariñé con esta Iglesia con esta gente”, insistió.

El cardenal había viajado desde Roma a La Habana el día anterior. Su vuelo a Santiago se retrasó pero él quiso de todos modos acudir al El Cobre en donde le esperaban los sacerdotes.

“Debemos mantener caliente el corazón, tener fervor interior, gusto por la Eucaristía y la celebración de los sacramentos, porque si perdemos esto perdemos nuestro tesoro más grande, el amor por la vida sacerdotal”. En perfecto español, reconoció que el sacerdote está llamado a vivir “en un mundo a menudo hostil, indiferente que nos ignora”, y debe cuidar la oración y el descanso porque cuando “uno se ha agotado interiormente, se ha cansado físicamente, llegan las tentaciones y el sacerdote no tiene la fuerza, el vigor, la fortaleza”.

Les aseguró que el Papa tiene un gran aprecio por los sacerdotes. Les pidió que vuelvan a leer sus palabras durante la Misa Crismal de Jueves Santo pasado, en que el Papa reconoció el cansancio de los sacerdotes a la vez que ofreció pautas: acudir a María “que se da cuenta y se lo hace notar al Señor”. Acudir a Jesús “que nos acoge y nos pone en pie”, aprender a descansar “recibiendo el amor, la gratitud y el cariño del pueblo fiel de Dios”.

Habló sobre su experiencia del papa Francisco, “cómo celebra la Eucaristía, con qué ardor besa el altar, con que pasión. Es lo más profundo de la vida del Papa, su vida espiritual, su estar con Dios. Son gestos de los cuales debemos aprender nosotros”.

Desde El Cobre el prefecto se trasladó a la Catedral de Santiago de Cuba. Los fieles rompieron en aplausos cuando el arzobispo Dionisio García Ibañez habló de la visita del Papa en el mes de septiembre, antes de su llegada a Estados Unidos.

Allí estaba el seminarista Roberto Antonio Acosta Mora, nativo de Las Tunas, quien se enteró de la visita papal por un correo electrónico de su obispo, “espero que traiga un poco de alegría a nuestro pueblo”. "Es un gran signo porque es el tercer Papa que visita Cuba”.

Vivian Cardorniga, de Santiago de Cuba, espera que el Papa “ayude a tener más entendimiento con Estados Unidos y que en los dos países se dejen rencores porque la vida ha avanzado mucho”. Piensa que “la mayoría de la gente desea que los dos países se comprendan un poco más. Los jóvenes de hoy no tienen rencores, quieren más apertura al mundo sin restricciones. También queremos que lo que se ha conseguido aquí se mejore”.

A Jorge Rafael Burgalés, santiaguero, también le interesa que el Papa haga algo para “arreglar las relaciones con Estados Unidos” y además pide para “que todo sea fraternidad, alegría, armonía y sobre todo fe”.

El anuncio oficial de la visita se había dado a conocer el martes 21 de abril, sin fijar fechas ni el itinerario interno en la isla.

Al día siguiente, después de una visita al Seminario “San Basilio Magno”, el Cardenal Stella viajó por carretera a Bayamo para nuevos encuentros y un almuerzo en el obispado.

Fue de camino a Camagüey cuando,  bajo un intenso sol y protegido por una visera visitó, en la ciudad de Las Tunas, los terrenos ya aprobados para un nuevo templo. En el templo mayor de “San Jerónimo” saludó a católicos y religiosas de la zona. Caminó por las calles con el obispo de la Diócesis, Mons. Emilio Aranguren Echeverría y el vice canciller, P. Ángel Andrés González, hasta la residencia de los sacerdotes en donde tuvo un encuentro con ellos.

Después continuó el viaje por carretera para presidir la Eucaristía en Camagüey, dirigirse a los sacerdotes de la provincia eclesiástica, a los Diáconos Permanentes de toda Cuba y visitar el pre-seminario. Para continuar al día siguiente, camino hacia La Habana para un encuentro con el clero, misa en la Catedral, reunión con los obispos de Cuba y posible saludo a las autoridades del país, antes de regresar a Roma el día 28 de abril.

(26 de abril de 2015) © Innovative Media Inc.

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