lunes, 27 de abril de 2015

El Papa recibe a la reina de Suecia, con origen brasileña

La soberana iba acompañada de su hija, yerno y nietecita. Un encuentro con gran cordialidad

Ciudad del Vaticano, 27 de abril de 2015 (Zenit.org) H. Sergio Mora | 0 hits

El papa Francisco recibió este lunes en visita privada a la Reina de Suecia, Silvia Renate Sommerlath, quien está en Roma para participar en el convenio organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias, en el Vaticano, contra el fenómeno del tráfico de seres humanos o trata de personas. La reina se ocupa de niñez y ya ha venido en otras oportunidades al Vaticano, y es una de las fundadoras de la Fundación Mundial de la Infancia (World Childhood Foundation), y en cuya sede en Nueva York, trabaja su hija Magdalena.

Su esposo, el rey Carlos XVI Gustavo, en esta ocasión no ha venido. Suecia es una monarquía constitucional, pero sus sistemas democráticos le valieron en el «Índice de democracia de 2006» el primer lugar de su lista de 167 países.

A su ingreso en el Palacio Apostólico, Mons. Georg Ganswein, les habló en alemán, y en la audiencia en cambio lo hicieron en español.

La Reina, cuya madre era brasileña y católica, y papá alemán, es luterana. En la visita estaba acompañada por una de sus tres descendientes, la princesa Magdalena, que venía con su consorte, el financiero estadounidense Christopher Paul O'Neill, bautizado católico.

Vestida rigurosamente de negro, y acompañada por la hija, yerno y sobrina, fueron recibidas por Francisco que conversó en español, superando la rigidez protocolar y entrando en gran sintonía con ellos.

En el intercambio de dones, la reina le regaló tres libros de oración, uno de ella, otro de su hija Victoria y el tercero de la nieta Estela. Además el retrato de ella --como suele hacerse-- le entregó también un vaso de cristal Sueco con el escudo de la corona. Por su parte el Papa le regaló la exhortación apostólica Evangelium Gaudii en alemán.

En un momento, la reina sentada en una silla con la nieta en brazos, comenzaron a conversar con gran familiaridad, e incluso la nietecita que jugaba con unas llaves se las dio al Papa quien a su vez jugó unos instantes con la pequeña. Hacia el final del encuentro la tata buscó la nieta y el Santo Padre se despidió pidiéndoles 'Por favor recen por mi'.   

(27 de abril de 2015) © Innovative Media Inc.

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