sábado, 21 de noviembre de 2015

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Sábado 21 de noviembre de 2015

Francisco a los educadores católicos: ‘La verdadera escuela debe enseñar conceptos, hábitos y valores’

En una audiencia a los participantes del Congreso Mundial “Educar Hoy y Mañana”, el Pontífice advirtió de los riesgos de una educación selectiva y elitista

El papa Francisco recibió esta sábado a los más de siete mil participantes del Congreso Mundial “Educar Hoy y Mañana. Una pasión que se renueva”, promovido por la Congregación para la Educación Católica, que concluyó con este encuentro en el Aula Pablo VI del Vaticano.

Respondiendo de forma improvisada a algunas preguntas, el Santo Padre subrayó que los maestros se encuentran entre los trabajadores peor pagados, pero juegan un papel extraordinario en la promoción de la humanidad. El Pontífice advirtió también de los riesgos de una educación selectiva, que distancia a los ricos de los pobres, e invitó a los presentes a apostar por una educación inclusiva.  

“No se puede hablar de una educación católica sin hablar de humanidad –dijo el Papa– porque precisamente la identidad católica es Dios que se hizo hombre”. “Educar cristianamente no es solo hacer una catequesis. Esta es una parte. No es solo hacer proselitismo. No hagáis nunca proselitismo en las escuelas, ¡eh! ¡Nunca! La educación cristiana es sacar adelante a los jóvenes, a los niños en los valores humanos, en toda la realidad, y una de esas realidades es lo trascendente”, añadió.

Hoy, prosiguió Francisco, existe una tendencia al “neopositivismo, es decir, a educar en las cosas inmanentes, en el valor de las cosas inmanentes, y esto sucede en los países de tradición cristiana y en los países” de otras tradiciones. “Falta la trascendencia”, lamentó.

Para el Santo Padre, “la mayor crisis de la educación, para que sea cristiana, es este cierre a lo trascendente. Estamos cerrados a la trascendencia”. “Preparar los corazones para que el Señor se manifieste, pero en su totalidad. Es decir, en la totalidad de la humanidad que también tiene esta dimensión de la trascendencia. Educar humanamente, pero con horizontes abiertos. Para la educación, no sirve todo tipo de cierre”, enfatizó.

A continuación, el Pontífice señaló que “la educación se ha vuelto demasiado selectiva y elitista” y advirtió de que parece que solo tienen derecho a la educación algunas personas que tienen un cierto nivel económico. “Es una realidad que nos lleva hacia una selección humana, y que en lugar de unir a los pueblos, los separa; También, distancia a los ricos de los pobres, distancia a esta cultura de la otra. Pero esto también ocurre en lo pequeño: ¡se ha roto el pacto educativo entre la familia y la escuela! Hay que volver a empezar”, afirmó.

Entre “los trabajadores peor pagados están los educadores” –aseguró el Papa– y “esto significa simplemente que el Estado no tiene interés. Si lo tuviera, las cosas no irían así”. Por eso, indicó, “aquí está nuestro trabajo: buscar nuevos caminos”. “Hoy se necesita una educación de emergencia, hay que arriesgar con la educación informal, porque la educación formal se ha empobrecido debido a la herencia del positivismo. Solo concibe un tecnicismo intelectualista y el lenguaje de la cabeza. Y por eso, se ha empobrecido. Tenemos que romper este esquema”, insistió.

La verdadera escuela, explicó Francisco, “debe enseñar conceptos, hábitos y valores; y cuando una escuela no puede hacer esto, esta escuela es selectiva y exclusiva, para unos pocos”.

El Santo Padre reitero que el primer reto es dejar los “lugares donde hay muchos educadores” para ir “a las periferias”, porque allí los jóvenes tienen “la experiencia de la supervivencia”, “tienen una humanidad herida”, y a partir de estas heridas tiene que empezar el trabajo del educador. “No se trata de ir allí para hacer la caridad, para enseñar a leer, para dar de comer, no. Esto es necesario, pero es temporal. Es el primer paso. El problema –y ese es el desafío al que os animo– es ir allí para hacerlos crecer en humanidad, en inteligencia, en valores, en hábitos, para que puedan seguir adelante y llevar a los otros experiencias que no conocen”.

Por último, el Pontífice indicó que “el fracaso más grande que puede tener un educador es educar ‘dentro de los muros’. Educar en el interior de los muros, los muros de una cultura selectiva, los muros de una cultura de la seguridad, los muros de un sector social que es acomodado y del que no puede salir más”.

El Congreso “Educar Hoy y Mañana. Una pasión que se renueva” se desarrolló en la localidad de Castel Gandolfo y durante tres días educadores de diferentes partes del mundo reflexionaron a la luz de dos documentos conciliares: la Declaración Gravissimum educationis y la Constitución Apostólica Ex corde Ecclesiae. Ambos textos orientaron a los participantes en la búsqueda de soluciones a la problemática educativa y a relanzar el compromiso de la Iglesia en este ámbito.

El Papa agradece a los obispos alemanes su empeño con los refugiados

A los obispos en visita ad limina el Santo Padre les indica que el Jubileo de la Misericordia permitirá “descubrir de nuevo el sacramento de la penitencia y  reconciliación”

Estamos viviendo un tiempo excepcional. Cientos de miles de refugiados han venido a Europa o se han puesto en marcha buscando refugio de la guerra y de las persecuciones. Y las iglesias cristianas y muchos ciudadanos de Alemania están prestando una gran ayuda para acoger a estas personas, dando asistencia y cercanía humana. Así lo indicó el papa Francisco este viernes, en su encuentro con los obispos de la Conferencia Episcopal Alemana, que se encuentran en Roma en visita ad limina. En el espíritu de Cristo –aseguró el Santo Padre– queremos continuar afrontando el desafío del gran número de necesitados. Al mismo tiempo, invitó a “sostener todas las iniciativas humanitarias para hacer que las condiciones de vida en los países de origen sean más soportables”.

Asimismo, el Papa solicitó que la Iglesia se compromete con profesionalidad en ámbito social y caritativo y con mucha actividad en el campo escolar. “Es necesario asegurar que en estas instituciones se cuide el perfil católico” si se quiere  “la construcción de una sociedad viable”, precisó.

Haciendo referencia al descenso de la participación de los fieles en la misa dominical y en la vida sacramental, el Santo Padre les pidió “superar la resignación que paraliza” en inspirarse “en la vida de los primeros cristianos”.

Por otro lado, el Pontífice subrayó que “la Iglesia está viva, se presenta a los hombre en su realidad, sabe indicar, sabe animar. Tiene un rostro que no es rígido, tiene un cuerpo que se mueve, crece y siente: es el cuerpo de Jesucristo”.

También recordó que el imperativo actual es la conversión pastoral aunque reconoció que realmente las condiciones en la sociedad de hoy no son del todo favorables, porque “prevalece una cierta mundanidad”.

En el contexto de la nueva evangelización “es indispensable que el obispo desarrolle diligentemente su encargo como maestro de la fe –de la fe transmitida y vivida en la comunión viva de la Iglesia universal– en los múltiples campos de su ministerio pastoral”, indicó el Santo Padre.

En su mensaje, dirigió también la mirada a las comunidades parroquiales, donde se experimenta y se vive mayormente la fe y observó que la vida sacramental debe estar en el corazón del obispos de forma particular. A propósito, el Papa subrayó dos puntos: la confesión y la eucaristía. Y señaló que el inminente Jubileo de la Misericordia “ofrece la oportunidad para descubrir de nuevo el sacramento de la penitencia y  reconciliación”.

Por otro lado, mencionó la preciosa colaboración de los fieles laicos, sobre todo donde faltan las vocaciones y advirtió que no se puede convertir en un sustituto del ministerio sacerdotal o hacer incluso parecer una simple “opción”.

Al finalizar su discurso, el Santo Padre recordó el compromiso por la vida y pidió que la Iglesia “nunca se canse de ser abogada de la vida humana que debe protegerse desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”.

 

Bolivia: los obispos rechazan el uso de la imagen del Papa para actividades políticas

El líder opositor Samuel Doria Medina difundió en su cuenta de Twitter fotografías y mensajes manipulados de Francisco para pedir el “no” a la reelección del presidente Evo Morales

La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) rechazó este miércoles “toda forma de manipulación o uso interesado de los mensajes y la imagen de la Iglesia católica y, en particular, de su cabeza y pastor, que es el papa Francisco”, después de que un líder opositor empleara una fotografía del Pontífice para pedir el “no” a la reelección de Evo Morales.

En un comunicado, la CEB exigió “mayor respeto a la figura del Santo Padre, de parte de autoridades y dirigentes públicos” y recordó que “sus mensajes deben ser leídos en su integridad, en el contexto en que fueron pronunciados y evitando lecturas parciales e interesadas”.

“Fiel a su vocación de servicio al Evangelio, la Iglesia católica emite mensajes, buscando siempre el bien común y orientando las conciencias con la verdad”, añadió la Secretaría General en su nota. “Son mensajes que buscan la justicia y la convivencia fraterna, independientes de posiciones partidistas y que, por tanto, no deben ser manipulados”, enfatizó.

El líder de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, compartió en la red social Twitter una fotografía manipulada del papa Francisco en la que aparecía con una bandera de Bolivia y la palabra “no” pintadas en su mano. Tras las críticas recibidas, el montaje fue borrado de su cuenta oficial.

La propia oposición consideró el uso de la imagen del Pontífice, por parte de Doria Medina, como una falta de respeto hacia la comunidad católica. Al mismo tiempo, censuró al presidente Morales por haber puesto carteles en diferentes lugares del país con frases del Santo Padre, junto con las fotos de su encuentro con el Papa durante su reciente visita a Bolivia.

Hace dos semanas, el Gobierno convocó un referéndum para consultar a los ciudadanos si aprueban o no la reforma constitucional que permitiría al actual mandatario volver a ser candidato a la Presidencia en 2019. 

Ahora, la Carta Magna boliviana solo permite la reelección durante dos periodos continuos. De producirse este cambio, Evo Morales podría ser reelegido una tercera vez y ser presidente hasta 2025.

El gobernante inició en enero pasado su tercer mandato tras ganar en 2014 los comicios generales, a los que pudo presentarse gracias a un fallo del Tribunal Constitucional que avaló la tesis oficialista de que la primera gestión (2006-2010) no es válida para el cómputo porque el país se refundó como “Estado plurinacional” en 2009.

La oposición ha anunciado que acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y a Naciones Unidas para denunciar que el oficialismo vulneró la Constitución y otras normas para la aprobación de estas leyes.

El Consejo de Seguridad de la ONU pide usar las medidas necesarias para combatir al ISIS

En una resolución promovida por Francia tras los atentados de París, considera que el grupo yihadista constituye una amenaza sin precedentes para la paz y seguridad internacionales

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó este viernes una resolución en la que llama a los Estados miembros a usar “todas las medidas necesarias” para “prevenir y suprimir los actos terroristas” cometidos por el autodenominado Estado Islámico (ISIS, pos sus siglas en inglés) en Siria e Irak.

El texto, promovido por Francia tras los atentados del pasado 13 de noviembre en París, fue aprobado por unanimidad por los quince integrantes del máximo órgano de decisión de la ONU. Aun así, se volvió a escenificar la fractura que sigue existiendo en torno al conflicto sirio entre las potencias occidentales y Rusia.

La resolución 2249 insta a “redoblar y coordinar los esfuerzos” para combatir a todas las formaciones e individuos integristas vinculados al ISIS y a los grupos clasificados como terroristas por el Consejo de Seguridad. Del mismo modo, urge a los Estados a hacer más para frenar el flujo de combatientes extranjeros a Irak y Siria, y a evitar la financiación del terrorismo.

El documento condena en “los términos más duros” el derribo del avión de pasajeros ruso en el Sinaí y los últimos “ataques horrendos” en Sousse, Ankara, Beirut y París, y determina que el autoproclamado Califato “constituye una amenaza sin precedentes para la paz y seguridad internacionales”.

Además, repudia los abusos sistemáticos de los derechos humanos y las violaciones constantes de las leyes humanitarias internacionales perpetrados por los yihadistas, así como la destrucción y saqueo del patrimonio cultural en Siria e Irak.

Por otra parte, el Consejo de Seguridad reitera que la situación continuará deteriorándose mientras no se llegue a una solución política para el conflicto en Siria. En este sentido, enfatiza la necesidad de implementar el Comunicado de Ginebra de junio de 2012.

La Iglesia cuenta con 26 nuevos beatos capuchinos

Se trata de fray Frederic de Berga y veinticinco compañeros, sacerdotes y hermanos laicos, asesinados por odio a la fe en España entre junio de 1936 y febrero de 1937

La Catedral Basílica Metropolitana de Barcelona acogió este sábado la ceremonia de beatificación de veintiséis mártires capuchinos. La celebración estuvo presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Amato. Con el purpurado salesiano, concelebraron el cardenal Lluís Martínez Sistach y el vicario general y ministro de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, fray Mauro Jöhri.

El proceso de beatificación, iniciado en los años cincuenta, llegó a su fin después de que el pasado mes de junio el papa Francisco autorizara a la Congregación para las Causas de los Santos a promulgar el decreto que reconoce el martirio de fray Frederic de Berga y veinticinco compañeros, sacerdotes y hermanos laicos, asesinados por odio a la fe entre junio de 1936 y febrero de 1937. 

A partir de hoy, los nuevos beatos se unen a la ya larga fila de frailes capuchinos que murieron en España durante la persecución religiosa de los años 30. Solo en la Provincia de Cataluña, sus nueve conventos fueron abandonados, saqueados e incendiados del 20 al 24 de julio de 1936.

San Pedro Esqueda Ramírez – 22 de noviembre

«Mártir mexicano. Un ejemplo de abandono en las manos de Dios, joven sacerdote generosamente entregado a su misión, y por ello ajusticiado con saña»

Nació en San Juan de los Lagos, Jalisco, México, el 29 de abril de 1887. Sus padres Margarito Esqueda y Nicanora Ramírez ignoraban que habían traído al mundo a una persona auténtica, valiente, que sería testigo de Cristo ante el mundo. Con escasos recursos económicos, la familia vivía alumbrada por la fe que recibió el muchacho, y que se ocupó de acrecentar con la gracia divina. Por eso, la conocida expresión «estamos en manos de Dios» que frecuentemente se formula cuando la incertidumbre ante un futuro incierto hace acto de presencia, sean cuales sean las razones, no fue para él un comentario lacónico, una especie de comodín verbal sin más pretensiones, como tantas veces ocurre. Este joven intrépido y valeroso sostuvo rigurosamente esta convicción, con la hondura que encierra de absoluta confianza en la voluntad divina, en el instante más álgido de su corta existencia.

Su temprana vinculación a la parroquia como niño de coro y monaguillo despertó su vocación al sacerdocio. Su expediente académico era impecable. Responsable y aplicado en sus estudios, siempre cosechando buenas notas, hicieron de él un alumno modélico para Piedad y Pedro, dos de sus profesores y directores de los centros en los que se educó. En esa infancia enriquecida por la piedad, y saludablemente gozosa, se habituó a rezar el rosario. Erigía altares en los que simulaba estar oficiando misa, el sueño que alimentaba en su espíritu.

Tenía 15 años cuando ingresó en el seminario auxiliar de San Julián, dejando el incipiente trabajo en una zapatería, porque su padre juzgó conveniente que iniciase la carrera eclesiástica. Allí siguió mostrando sus cualidades para el estudio, que eran tan solo un matiz de las muchas que le adornaban. En el seminario permaneció recibiendo formación hasta que las autoridades federales determinaron cerrarlo en 1914. No había podido ser ordenado, pero era ya diácono, y al regresar a su ciudad natal actuó como tal en la parroquia hasta que en 1916, después de haber completado estudios en el seminario de Guadalajara, se convirtió en sacerdote. Recibió el sacramento a finales de ese año en la capilla del hospital de la Santísima Trinidad. A continuación fue designado vicario de la parroquia en la que trabajaba. En ella permaneció hasta su muerte; once años de intensa actividad pastoral, dando lo mejor de sí. Dinamizó la vida apostólica con una excelente labor catequética que tenía como objetivo a los niños, a la par que impulsaba la asociación Cruzada Eucarística inducido por su amor a la Eucaristía, devoción que, junto a la que profesaba a la Virgen, extendió entre los fieles. De la Eucaristía extraía su fortaleza y aliento. Fue también un ángel de bondad para los pobres.

Las fuerzas gubernamentales en una feroz campaña anticlerical habían dictado orden de persecución, y las buenas gentes del pueblo intentaron convencer a Pedro para que huyese a otro lugar. Sólo aceptó refugiarse de manera provisional en algunos lugares siempre cercanos a los fieles, a quienes de ese modo seguía atendiendo pastoralmente. Los sacerdotes y religiosos que han derramado su sangre por Cristo y su Iglesia en medio de conflictos políticos fueron caritativos y se caracterizaron por la libertad evangélica. No tuvieron acepción de personas, ni militaron en bandos determinados. Arraigados en Cristo se desvivían por las necesidades de sus fieles, con independencia de sus ideologías. Así era Pedro.

Al inicio de noviembre de 1927 buscó refugio en Jalostotitlán, Jalisco. Pero regresó a San Juan llevado por su amor a los feligreses; no quiso dejarles sin asistencia. Se alojó en el hospital del Sagrado Corazón. El pueblo quería a ese sacerdote que habían visto crecer entre ellos, pero temían a las represalias de las autoridades si le daban cobijo; por eso, a veces algunas personas no le franquearon la puerta de sus moradas. Sin embargo, la gran mayoría no ocultaba su preocupación por su destino. Y las anfitrionas de una casa en la que fue acogido, le rogaron seriamente que escapara. Pero Pedro no estaba dispuesto a ello, y dando testimonio de su gran fe, decía: «Dios me trajo, en Dios confío». Este sentimiento, que reiteró ante otros vecinos, en ningún modo puede ser espontáneo cuando la vida está en peligro; estaba asentado en un corazón orante firmemente clavado en el corazón del Padre, abierto a su gracia.

Fue detenido el 18 de noviembre de ese año 1927. En un mísero y oscuro cuartucho sufrió pacientemente la fiereza de los azotes y otras crueldades que le ocasionaron la fractura de uno de sus brazos; por ello los federales no pudieron verle expirar en la hoguera, como habían previsto. Pero el tormento más doloroso fue ver profanados ante sí los objetos sagrados, destruidos los ornamentos y saqueado el archivo parroquial. Una cruel e infame tortura para un hombre de Dios, una persona inocente que lo único que perseguía era amar a Cristo y a los demás. Las incesantes vejaciones martiriales duraron hasta el 22 de noviembre. Maniatado y lleno de heridas le obligaron a subir por sí mismo a un árbol. Allí fue tiroteado sin piedad por un alto oficial que vertió en él su torrente de ira al ver que no podía sostenerse en la pira que habían dispuesto para ajusticiarlo prendiendo fuego al árbol en cuestión. Camino de su particular calvario, envuelto en un heroico silencio, dejó su testamento de fidelidad a la catequesis y al evangelio en unos niños que se acercaron a él. Juan Pablo II lo canonizó el 21 de mayo del 2000.  

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