Miles acuden a la Virgen María con aceite de coco en la India

PANJIM, 25 Abr. 16 (ACI).- En un pequeño pueblo en el estado de Goa en India, la Fiesta de Nuestra Señora de los Milagros atrae devotos de múltiples religiones, y el aceite de coco juega un importante papel en sus prácticas.

“Es una devoción mariana única, donde católicos y devotos de otros credos, con su profunda convicción en la presencia de Dios, muestran su amor y veneran a nuestra Santa Madre”, dijo el P. Mario Saturnino Dias a ACI Prensa el 20 de abril.

El P. Dias dirige el centro para las misiones de la Arquidiócesis de Goa y Daman.

El sacerdote indicó que la fiesta anual de Nuestra Señora de los Milagros “atrae gente para un cambio de corazón”, alentándolos a ser “auténticos testigos de la nueva evangelización al compartir nuestra fe y fortalecer la armonía interreligiosa”.

La fiesta se realiza una vez al año el lunes que le sigue al tercer domingo de Pascua.

Los peregrinos al santuario realizan actos de entrega y reconciliación, y ponen sus oraciones en manos de la Virgen María. El P. Dias dijo que cientos de personas reciben gracias, encuentran curación y atestiguan milagros.

La festividad anual comienza con una preparación espiritual de los fieles con novenas, catequesis, confesiones, adoración del Santísimo Sacramento y muchas Misas. Los devotos no se amilanan por el caluroso clima del verano, viajando kilómetros desde distintos pueblos.

Muchos llegan a pie a venerar a la Virgen María y a poner aceite de coco sobre la estatua.

Algunos colocan muestras de gratitud a los pies de la estatua de Nuestra Señora de los Milagros en agradecimiento por curaciones, el don de un niño, y otras plegarias atendidas. Las fiestas también atraen una feria de vendedores de bienes y artesanías tradicionales.

El sacerdote franciscano capuchino Simon Rico Fernandes presidió la solemne Misa de Acción de Gracias del 11 de abril con un gran número de sacerdotes concelebrantes, religiosos y cientos de fieles. Ellos se reunieron en la Iglesia de San Jerónimo en Mapusa, ubicada a cerca de 16 kilómetros al norte de Pankim, capital de Goa.

Los franciscanos construyeron la iglesia de San Jerónimo en 1594 en Mapusa. Sobre su altar principal se encuentra la estatua de Nuestra Señora de los Milagros, flanqueada por dos altares más pequeños a cada lado, uno con la imagen de San Juan el Bautista y otra la de San Jerónimo.

Al final de la Misa, los fieles realizaron una colorida procesión. Ellos llevaron la estatua de Nuestra Señora de los Milagros y cantaron himnos marianos.

De acuerdo al P. Dias, la costumbre de verter aceite es la forma más humilde de los devotos de expresar su gratitud. Es una versión de la unción, que ha sido una costumbre común como una marca de hospitalidad y una muestra de honor y gratitud.

Es también una práctica en la consagración de sacerdotes y monarcas en las culturas antiguas de los romanos, egipcios, griegos, árabes, indios y otros.

El uso de aceite y la unción se encuentra también en muchos pasajes de la Biblia.

“Muchas partes en la Biblia muestran que los antiguos hebreos observaban la práctica en la unción de Aarón como sumo sacerdote. El profeta Samuel untó tanto a Saúl y David”, añadió el P. Dias.

El aceite ha sido considerado un producto valioso. En un tiempo fue la única forma de riqueza que los pobres podían ofrecer en iglesias y templos para iluminar las lámparas.

Laura D’Souza, devota mariana, reflexionó sobre las devociones. “Es difícil entender la conmovedora expresión de religiosidad de nuestra gente con los ojos del intelecto o con el entendimiento teológico”, dijo.

“Solo una persona tocada por un encuentro de fe podrá entender a un devoto”, dijo. “Si no han sentido la presencia de nuestra Santa Madre, ¿cómo puede la gente ser atraída en millares sin fuerza o invitación?”.

El P. Dias señaló que en Goa “la gente se convirtió al cristianismo durante la época colonial portuguesa”, entre los siglos XVI y XVII. “Ellos podrían aún llevar algunas influencias tradicionales donde algunas devociones particulares podrían necesitar purificación”, dijo.

Sin embargo, añadió, “necesitamos estudiar y educar y catequizar a la gente antes de introducir cambios, porque las devociones populares sostienen la religiosidad de nuestro pueblo y lo llevan a la Eucaristía”.

Publicado originalmente en CNA.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 21 de abril de 2016
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