martes, 6 de junio de 2017

5 crudos testimonios que prueban la relación entre pornografía y trata de personas

REDACCIÓN CENTRAL, 06 Jun. 17 (ACI).- Un recuento de cinco crudos testimonios de mujeres que participaron en películas pornográficas reafirma que la industria del sexo no solo se relaciona con drogas y enfermedades, sino con personas abusadas y explotadas, incluso a veces por sus propios familiares.

En un nuevo artículo, el sitio especializado en alertar sobre las consecuencias de la pornografía, Fight the New Drug (Lucha contra la nueva droga) indicó que el simple hecho de que una mujer busque “dinero rápido” y acceda a un “acuerdo de una sola vez” puede convertirse en una “situación de coacción y chantaje”.

Además, se indica que “cada clic en el contenido del porno, alimenta directamente la demanda de los traficantes de sexo para ganar dinero mediante la venta de videos de esclavos sexuales en la web”.

Aquí 5 testimonios que confirman que la pornografía no es, para nada, un estilo de vida “glamoroso” y que sí está relacionada con el tráfico de personas.

1. Linda Boreman

Linda comenzó su actividad en la industria pornográfica en 1972 debido a la coerción de su esposo. Protagonizó un filme considerado muy popular de aquella época, pero más tarde se reveló que fue obligada a aparecer en él.

Años más tarde, Linda se convirtió en defensora del movimiento que busca que se acabe la pornografía, y compartió su testimonio afirmando haberse iniciado en la industria con “una violación en grupo” y haber sido “amenazada con una pistola”.

“Nunca he estado tan asustada y deshonrada y humillada en mi vida. Me sentí como basura. Me involucré en actos sexuales pornográficos contra mi voluntad, para así evitar ser asesinada. Las vidas de mis familiares fueron amenazadas”, denunció.

2. Jodi

Durante años, Jodi estuvo cautiva por su ex novio Marcus. Vivió en un departamento con otras mujeres que también eran esclavas sexuales. Cuando Jodi se negó a reclutar a su hermana menor como esclava, su pareja le infligió severos castigos físicos.

Después, este la obligó a participar en películas pornográficas para luego subirlas a su propio sitio web. Cuando Jodi dijo que no quería seguir haciéndolo, Marcus la castigó y abusó de ella, infligiendo castigos que fueron documentados y publicados en el sitio web.

Cuando Jodi le dijo a Marcus que no podía continuar, el hombre amenazó con enviar fotos de Jodi a su familia y a los medios de comunicación.

Sobre estos y otros sucesos similares, un jurado encontró a Marcus culpable tanto de tráfico sexual como trabajo forzado.

3. Incontables mujeres del Sur de la Florida

Por años, un ex policía de Miami pasó “la mayoría de sus horas de vigilancia acechando a modelos en línea”. Utilizando un alias se puso en contacto con cientos de ellas y las atrajo a falsas audiciones de modelos en el Sur de la Florida.

Al llegar, las drogaba y luego las llevaba a un lugar donde otro hombre abusaba de ellas en cámara. Luego, el material era vendido en línea y en tiendas de pornografía. Algunas víctimas no se enteraron de los videos hasta que fueron alertadas por amigos o desconocidos.

“Algunas de las víctimas no recuerdan nada hasta el día siguiente, cuando despertaron, medio desnudas y semiconscientes, ya sea en sus propios coches o en sus habitaciones de hotel”, escribieron los fiscales en un documento judicial.

Dos hombres, Lavont Flanders Jr. y Emerson Callum, fueron hallados culpables de tráfico sexual por estos casos; y fueron luego sentenciados a cadena perpetua.

4. Annie

Annie también fue forzada en la industria pornográfica. Sus captores le aseguraban que nadie le creería que había sido retenida contra su voluntad y la calificaban de “prostituta”.

Noel Bouche, abogado del sitio de ayuda PureHope, indicó que muchas de las “víctimas de tráfico son utilizadas en la producción de pornografía” y que esta industria junto a la prostitución “van de la mano”.

En un documental llamado Rape for Profit, Annie comparte su historia.

5. F.V.

En el 2007 una joven mujer salió en la portada de una conocida revista pornográfica, tras haber pasado varios años como víctima de tráfico sexual.

Poco antes de cumplir 17 años, la víctima sufrió 6 años de tortura, agresión sexual, prostitución, mutilación genital y prostitución a manos de sus traficantes.

En total, seis personas fueron acusadas de diversos grados de participación en esos crímenes. Sus principales proxenetas eran Edward y Marilyn Bagley, una pareja de esposos.

Según una acusación federal sobre los crímenes de los Bagley, estos invitaron a FV, que tenía 16 años en ese momento, a su remolque después de que ella huyera de su casa en diciembre de 2002.

Le prometieron a F.V., que había crecido en hogares de crianza temporal, una “gran vida”, y que la ayudarían a convertirse en modelo y bailarina, pero todo era un engaño.

Edward Bagley solía amenazar a F.V. mostrándole cómo la enterrarían viva si no se sometía a sus exigencias. Inclusive, para asegurarse que la víctima seguiría siendo “obediente”, le tatuaron un código de barras.

La pareja Bagley ganó aproximadamente 112.200 dólares abusando de F.V.. En el 2013 Edward Bagley fue sentenciado a 20 años de prisión y su esposa a 5 años libertad condicional. Otros implicados también recibieron sentencias.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 17 de marzo de 2017

 

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