sábado, 17 de junio de 2017

Arquidiócesis responde a nueva serie de Netflix sobre monja asesinada en Estados Unidos

BALTIMORE, 17 Jun. 17 / 06:21 pm (ACI).- Ante las interrogantes sobre el asesinato de Sor Catherine (Cathy) Ann Cesnik a finales de la década de 1960, recogidas en la serie de Netflix “The Keepers”, la Arquidiócesis de Baltimore en Estados Unidos negó las acusaciones de conspiración que supuestamente habría realizado para encubrir la muerte de la religiosa.

La serie de siete temporadas, dirigida por Ryan White, se estrenó el 19 de mayo y trata sobre el caso de Sor Catherine, una joven monja de 26 años que fue asesinada el 7 de noviembre de 1969.

En la serie se ve a algunos testigos y se examinan pruebas antes de que el caso se archive para siempre.

La Arquidiócesis de Baltimore informó que estaba dispuesta a dar comentarios y responder preguntas a los productores de la nueva serie Netflix sobre el caso.

“Desafortunadamente, los productores hicieron muy pocas preguntas de la Arquidiócesis antes de lanzar la serie y no respondieron a la solicitud de la Arquidiócesis de recibir una copia adelantada de la serie, pero sí se entregaron copias adelantadas a los medios de comunicación”, señaló la Arquidiócesis en su sitio web.

Antes del lanzamiento de la serie, la Arquidiócesis de Baltimore publicó las respuestas a varias preguntas frecuentes sobre el caso de Sor Cathy y reiteró la importancia de su política de “tolerancia cero” y la capacitación y prevención de abuso sexual para sus voluntarios y empleados.

El caso

Como miembro de las Hermanas Educadoras de Notre Dame desde los 18 años, Sor Cathy junto con su amiga la hermana Helen Russell Phillips, salieron con licencia de la congregación en 1969 y se mudaron del convento a un departamento.

Una amable y muy querida maestra, la hermana Cathy, como la llamaban sus amigos, enseñó inglés en la escuela de niñas Archbishop Seton Keough Catholic High School y en 1969 se trasladó al Western Public High School, también de niñas.

En la historia también ingresa el capellán de Keough en esa época, P. A. Joseph Maskell, que fue acusado años más tarde por numerosos delitos de violación y abuso sexual durante su tiempo en la escuela, los que salieron a la luz por primera vez a principios de 1990.

El P. Maskell fue expulsado del ministerio sacerdotal y huyó de Estados Unidos en 1994. Nunca fue acusado por crimen alguno antes de su muerte en 2001.

Este sacerdote ha sido desde hace mucho tiempo sospechoso de la muerte de Sor Catherine.

Los antiguos alumnos de la religiosa creían que ella sabía de los abusos del presbítero, ya que muchas de las jóvenes confiaban en ella.

Muchos creen que el P. Maskell, que en ese momento también era el capellán de la policía de Baltimore, asesinó a Sor Cathy para mantenerla callada y utilizó sus conexiones para ocultar sus crímenes.

La Arquidiócesis de Baltimore siempre ha negado las acusaciones de conspiración para encubrir la muerte de Sor Cathy y ocultar los crímenes del P. Maskell, y sostienen que no tenían conocimiento previo de los abusos del sacerdote o su conexión con la religiosa hasta los años 90, cuando varias víctimas aparecieron.

No hay evidencia que sugiera que la Arquidiócesis estuviera involucrada en el encubrimiento del caso.

“Las sugerencias de un encubrimiento por parte de la Arquidiócesis son especulativas y falsas”, afirmó la Arquidiócesis de Baltimore en un comunicado publicado previo al estreno de la serie de Netflix.

“El (diario) Baltimore Sun se ha retractado de sus ‘errores’ por informar que ciertos supervisores de la policía sugirieron una interferencia arquidiocesana en 1969-70, ya que las personas citadas se habían retirado justamente antes (algunos incluso años antes) del período de tiempo pertinente”, señalaron desde la Arquidiócesis.

El periódico “también notificó de los numerosos oficiales de policía que declararon que no sabían de tal interferencia. No hay ninguna sugerencia de que la Arquidiócesis interfirió de ninguna manera cuando se efectuaban las investigaciones subsecuentes en los años noventa. La Arquidiócesis informó de la acusación inicial de abuso sexual a las autoridades en 1993, sacó a Maskell del ministerio y sostuvo una reunión pública en 1994, y ha sido transparente con una Junta de Revisión Independiente (Independent Review Board) desde ese momento”.

La policía de Baltimore comenzó a trabajar en el caso, con un enfoque en los sospechosos de la Iglesia Católica. La policía del condado de esa ciudad se hizo cargo del caso cuando el cuerpo de Sor Cathy fue encontrado dos meses después de su desaparición.

Según los informes, la religiosa fue encontrada con un traumatismo en la cabeza, posiblemente provocado por un martillo. El descubrimiento de su cuerpo apenas fue noticia ya que los periódicos locales estaban en huelga en ese momento.

Debido a que el presunto abuso del P. Maskell no había sido reportado a la Arquidiócesis ni a las autoridades en 1970, cuando se encontró el cuerpo de la Sor Cathy el sacerdote no fue investigado como sospechoso en el caso.

El día del asesinato

A principios de mayo de este año, la prensa local informó que la policía del condado de Baltimore exhumó el cuerpo del P. Maskell para realizar pruebas de ADN, días antes del lanzamiento de la serie Netflix que lo vincula al asesinato de Sor Cathy.

Cuando el caso se abrió en 1969, habían otros pocos investigados como posibles sospechosos.

En la noche del 7 de noviembre de 1969, cuando ocurrió la desaparición, Sor Cathy había conducido hasta Catonsville para cobrar un cheque y luego fue a una panadería en el centro comercial Edmondson Village.

Cuando no regresó después de lo que se suponía era una breve diligencia, su compañera de cuarto, Helen Phillips, se puso en contacto con el P. Gerard Koob, un amigo cercano que habría tenido una relación con Sor Cathy.

El P. Koob y un amigo se dirigieron al departamento de las religiosas que no usaban hábito debido a la licencia que habían solicitado y, después de hablar con Phillips y no recibir noticias de Sor Cathy, contactaron a las autoridades para notificarla como desaparecida.

Koob, que ahora es ministro metodista, fue cuestionado por las autoridades en ese momento. Su versión es que había estado en el cine con un amigo esa noche antes de enterarse de la desaparición de Sor Cathy.

A falta de pistas y nuevas evidencias, el caso se congeló alrededor del año 1975, pero fue reabierto en 1992 luego que una mujer llamada Jean Wehner apareciera e informara que había sido víctima de abusos del P. Maskell.

La Arquidiócesis de Baltimore retiró al P. Maskell del ministerio y lo envió lejos para consejería y evaluación. Sin embargo, al no tener ninguna prueba sólida en su contra, el sacerdote volvió a ejercer como sacerdote en 1994.

Según indicó el Washington Post, en ese momento Jean Wehner reveló a la policía que el P. Maskell la había llevado a ver el cuerpo de Sor Cathy para “mostrarle lo que le pasaba a la gente que se le cruzaba”, y varias otras víctimas de abusos se acercaron a denunciar al sacerdote.

Luego, la policía del condado de Baltimore consultó al P. Maskell sobre el caso, pero él negó las acusaciones de asesinato y las de abuso sexual. Fue retirado permanentemente del ministerio en 1994 y huyó a Irlanda en 1996 sin el conocimiento de la Arquidiócesis.

La Arquidiócesis ha ofrecido a cada víctima una disculpa y la oportunidad de reunirse con el Arzobispo, así como pagar la asistencia de consejería para cualquier persona que haya sido abusada por el P. Maskell.

Algunas víctimas han buscado asistencia financiera directa a través de un programa voluntario de mediación pastoral establecido por la Arquidiócesis, la que hasta la fecha ha proporcionado más de  97 mil dólares en asistencia de consejería y más de 472 mil dólares en asistencia financiera directa a aquellos que pudieron haber sido abusados por el sacerdote.

“Se convirtió en un proceso de sanación para varios de ellos”, señaló Sheldon Jacobs, un abogado de las víctimas, respecto a los acuerdos alcanzados en 2016.

“Varios pensaron que era una experiencia catártica (liberadora)”, dijo Jacobs a The Washington Post.

Traducido y adaptado por Bárbara Bustamante. Publicado originalmente en CNA.

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