viernes, 21 de julio de 2017

¿Cómo es el primer año de un nuevo sacerdote? 6 presbíteros comparten su experiencia

DENVER, 21 Jul. 17 (ACI).- El 25 de junio de 2016 seis sacerdotes fueron ordenados en la Arquidiócesis de Indianápolis en Estados Unidos. Con poco más de un año de ministerio, estos hombres comparten diversas experiencias en este tiempo en el que han podido servir muy de cerca a Dios y al prójimo.

En un reciente artículo publicado en el diario The Criterion de la Arquidiócesis local, uno de los nuevos sacerdotes, el P. Matthew Tucci, cuenta cómo el teléfono de emergencia sonaba un día muy tarde por la noche, luego de una dura jornada de trabajo.

“Estaba cansado”, recuerda el sacerdote que ahora sirve en la Parroquia St. Christopher, “pero luego pensé que podía ser efectivamente una llamada de emergencia. ‘Aquí vamos’, pensé”.

La llamada era de una familia que pedía los santos óleos para su padre. Era la primera vez que iba a administrar el sacramento de la unción de los enfermos.

“Tomé todas mis cosas, las metí al auto como pude y me dirigí a la casa de retiro en el sur. Me confundí y terminé yendo a otras dos que no eran mi destino”, cuenta.

“Llegué avergonzado pero me di cuenta que la gente que me llamó no se había percatado de ello. Solo vi que estaban contentos porque su padre podría encontrarse con Cristo en su cruz esa noche. Vi mucha gracia derramándose en ese hombre que recibía la unción y en sus hijos. Sintieron el amor de Cristo a través del sacramento de su padre. Fue hermoso. Esa fue mi experiencia más impactante”.

Para el P. Kyle Rodden, la “primera semana en la parroquia incluyó muchas primeras veces”.

El sacerdote de la Parroquia St. Mónica cuenta que “por primera vez escuché confesiones, Misas, bautismos, bodas y una misa de quinceañera en español, y eso solo fue en algunos días”.

“No tengo un español fluido, pero cuando estaba celebrando un matrimonio, me llegué a sentir cómodo con un idioma que es no es el mío. La Misa seguía sin inconvenientes y cuando llegué a la oración de los fieles recordé que tenía que casar a los novios. ¡Ups! Pedí perdón por el error, les hice las preguntas del rito, los invité a intercambiar sus votos y listo, ya estaban casados”.

El presbítero resaltó que “he aprendido, desde entonces y siempre lo recuerdo, que dependemos de la Misericordia del pueblo de Dios para el ministerio sacerdotal”.

El P. James Brockmeier, de la Parroquia San Francisco y Santa Clara, relata que su momento más especial en el primer año fue una intensa experiencia espiritual con un pequeño niño en un funeral.

El niño estaba triste porque su abuelo había muerto y lloraba. “Antes de la Misa se escondía detrás de sus padres mientras yo hablaba con ellos. Cuando me lo presentaron, me miraba como si yo encarnara todos lo que lo hacía infeliz ese día”, comenta.

“Mientras me iba, el pequeño que aún estaba con su padre, de pronto se calmó, corrió hacia mí y me sorprendió con un abrazo (…) Tuve la sensación palpable de que la consoladora presencia del sacerdocio de Cristo estaba obrando a través mío en ese momento”.

Para el P. Anthony Hollowell, la experiencia más fuerte de este primer año de sacerdocio ha sido encontrar la misericordia de Dios en el sacramento de la reconciliación, concretamente cuando confesaba sus pecados de omisión al P. Tucci.

“Esos pecados de omisión son particularmente dolorosos porque son momentos en los que fallo para vivir mi identidad primaria, que es ser padre de los hijos de Dios”.

El sacerdote cuenta que ante esos pecados, el presbítero “era muy acertado y misericordioso y mi alma se vio muy tocada por Dios en ese momento. Me recordó que estoy hecho de barro y que la misericordia del Señor es la piedra angular de mi propia vocación”.

En el caso del P. Douglas Hunter, lo más intenso no ha sido un solo momento, sino el tiempo dedicado a recorrer más de 20 mil kilómetros con su auto, mientras sirve en la Parroquia St. Pius X.

Con frecuencia ha debido ir a la escuela secundaria, a la parroquia y a varios hospitales. También ha ido con jóvenes hasta Washington y a Cincinnati en Ohio.

“Ha sido una experiencia maravillosa. He aprendido mucho y hay mucho también por aprender. Lo que más he aprendido es la importancia de estar presente para la gente de la parroquia en las buenas y en las malas”, comenta.

Finalmente, el P. Nicolas Ajpacaja Tzoc, que sirve en la Parroquia St. Simon Apostle, compartió dos momentos especiales de su primer año como sacerdote.

El primero fue la posibilidad de acompañar a una “familia que necesitaba ayuda porque acababan de perder a uno de sus hijos en un accidente la noche anterior. Pasé horas con la familia. Pude traducir para ellos y servirlos en estos momentos difíciles. Rezamos juntos y en medio de la crisis, algo les dio esperanza y consuelo. Fue una experiencia bendita”.

El Segundo momento que recuerda fue cuando una madre le dio a su bebé para que lo cargara. Cuando lo recibió, el pequeño lloraba, “lo tuve unos cinco minutos, y luego de un rato ya sonreía y estaba tranquilo. Esa fue una experiencia intensa”.

El primer año sacerdotal, concluyó, “ha sido una experiencia de alegría, bendiciones. He visto cómo la gente vive su fe y he visto sus rostros ante los desafíos de la vida. Me robustece su fe y ver que es la fuente de su vida. Encontrar eso me a mí mucho más vida”.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 17 de julio de 2017

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