lunes, 30 de octubre de 2017

Hijas de María Auxiliadora celebran 140 años de fe ardiente en Uruguay

MONTEVIDEO, 30 Oct. 17 / 03:25 pm (ACI).- El 26 de octubre, con una Misa en la Catedral Metropolitana de Montevideo, la familia salesiana en Uruguay celebró los 140 años de presencia de las Hijas de María Auxiliadora en el país.

El Arzobispo de Montevideo y miembro de la familia salesiana, Cardenal Daniel Sturla, agradeció “por todo el bien que han hecho a la Iglesia” y las alentó a vivir una “apertura al Espíritu Santo para renovar esta fe ardiente de los inicios”.

En su homilía, el Cardenal se refirió a la llegada de las primeras salesianas a Uruguay, concretamente a Villa Colón, apenas hacía 5 años que habían sido fundadas por Don Bosco en 1872.

“Recién nacía el Instituto y no eran unas grandes señoras, eran unas hermanas muy jóvenes, muy sencillas, hijas de familias campesinas de Mornese, que habían empezado su experiencia de vida consagrada para ayudar a las chicas de este pequeño pueblo”, afirmó.

Sin embargo, lo que tenían esas mujeres y la Madre Mazzarello, cofundadora de la congregación, era “una fe ardorosa, una fe que no se dejaba apedrear, que no se dejaba limitar por las dificultades”.

“Era gente que encendía y por eso provocaron un incendio, pero no un incendio como algo malo, provocaron una luminosidad que se expandió”, subrayó el Arzobispo.

Las hermanas llegaron a Uruguay en 1877 y al poco tiempo comenzaron a fundar desde Villa Colón, otras obras en Las Piedras, Paysandú y Canelones. En ese sentido, el Cardenal Sturla señaló que “el carisma se hizo uruguayo rápidamente” porque “inculturaron el Evangelio”.

“¿Qué traían las hermanas?”, reflexionó el Arzobispo, “la confianza que da la fe. Don Bosco les decía: confíen en ‘Jesús Sacramentado y en María Auxiliadora y verán lo que son los milagros’”.

“No tenían internet, no tenían whatsapp, ¿cuál era el lugar de encuentro de Madre Mazzarello y sus hijas? Permanentemente repetido ‘nos encontraremos en el corazón de Jesús´,  esa es la fe ardiente”, agregó.

El Arzobispo de Montevideo aprovechó la oportunidad para destacar la fraternidad entre salesianos y salesianas, la cual confesó que la ha vivido “como uno de los grandes regalos de mi vocación salesiana, sentirme hermano de mis hermanas”.

Que “en el corazón de Jesús nos podamos encontrar de verdad cada día, en la Eucaristía, en la oración renovada, en la confianza en Jesús sacramentado y en María Auxiliadora”, concluyó el Cardenal Sturla.

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